27/11/2019
Cada día creo encontrarle
pero cada noche al postrar mi cuerpo en las sabanas
usa su albedrío y va a pedirle al viento como olvidar.
Cada mañana la luz del sol me es diferente
y el agua nunca vuelve a saber igual.
Cada astilla de su palo pasa más rápido
y yo,
sólo observo lo que mis antepasados han querido dejar,
este cuerpo dócil con alma insaciable que es tan cambiante
como todo lo inamovible que sólo la fe puede trasladar.
De luz a oscuridad veo las diferencias del mundo,
aprendo lo que mis ancestros no tuvieron oportunidad.
Álamo y frío como nunca se ha podido
Y maderas de oro pero sin odiar
*
La soledad toca mi puerta cada día
Pero yo estoy muy ocupada para atenderle