Una niña de primavera
siempre he sido yo
reía, lloraba y me desvanecía
por todas la nimiedades
que el mundo podía ofrecer.
Años más tarde
veo que todas las cosas
que llegaron a entusiasmarme
el cielo, la montaña
las palabras
la carretera, los anuncios
las miradas
siguen dentro de mí,
que yo siempre he sido todo
lo que he visto
lo que he anhelado
lo que he amado
lo que he pensado.
Ahora no
hay otra cosa
que contemplarme,
aceptarme como todo
por lo que ilusionarse y amar.